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Por Orlando Maldonado


Hace 33 años, Poltergeist habría sido una propuesta refrescante dentro de un género donde las posibilidades aún eran infinitas y existían temas ansiosos por ser explorados. De hecho, hace 33 años exactamente existió la misma película que este jueves, 21 de mayo, llega a los cines de Puerto Rico en formato 3D con uno que otro cambio que la adapta a las exigencias de un público moderno. La versión “modernizada” de Poltergeist, uno de los filmes más influyentes del género de horror, funciona de manera eficaz cuando se olvida la existencia del filme del 1982, pero nunca logra escapar de su sombra.

La historia de horror gira alrededor de los Bowen – antes la familia Freeling -, una familia en medio de una crisis económica cuyo nuevo hogar presenta los clásicos síntomas de estar embrujado. Las cosas se mueven solas y ruidos extraños se apoderan de las noches silenciosas de este suburbio, pero no es hasta que estos espíritus secuestran a su hija más pequeña que la familia Bowen debe trabajar en conjunto para traer de vuelta a la pequeña Madison, atrapada en “el otro lado”.

No hay nada más tenebroso que la cotidianidad y la idea de que la desgracia puede tocar en en la puerta de cualquiera. En esto se basaron decenas de filmes de horror de los ochenta y noventa, en los que una familia normal, evidentemente perfecta, ve su vida impecable virarse patas arriba con la presencia de una variable con la que no contaban. La Poltergeist original lo hizo con mucho éxito, transformando momentos tan comunes e inocentes  como cepillarse los dientes o lavarse la cara en escenarios aterradores y traumatizadores. El remake nos llega 33 año más tarde con la promesa de volver a explorar esos miedos personales mientras se ajusta a la familia americana contemporánea.

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A diferencia de los Freeling, la vida de los Bowen no es perfecta, pero su crisis económica refleja una crisis real a la que se enfrentan la mayoría de las familias que forman parte de la clase media de los Estados Unidos, haciéndola tan real como la familia original. Sin embargo, la primera fuerza oscura que enfrenta el remake es que sus dos actores principales, Sam Rockwell (Moon) y Rosemarie DeWitt (Men, Women & Children) no parecen estar tan estusiasmados con la idea del remake como el equipo detrás de cámaras y terminan luciendo como dos amateurs que nunca habían hecho esto antes, lo cual no es completamente falso. Tanto DeWitt como Rockwell se han caracterizado por roles en filmes independientes donde la historia y el diálogo se siente más reales y los efectos visuales pasan a un segundo plano.

Mientras tanto, el director Gil Kenan deleita con efectos visuales que cuando no funcionan como ideas innovadoras, rinden homenaje a algunas de las escenas más memorables de la original. Tanto el payaso aterrador como el árbol que cobra vida están en esta nueva versión, la cual por primera vez en la franquicia provee un vistazo al lugar donde residen estos espíritus que atormentan a la pequeña Maddie, una genial Kennedi Clements. Tanto Clements como Kyle Catlett, quien personifica a su hermano Griffin, hacen un trabajo convincente a pesar de ser niños actores, la peor pesadilla del director de un filme de horror.

El personaje de Tangina, antes personificado por Zelda Rubinstein, fue debidamente re-concebido en honor al icónico personaje, uno imposible de reemplazar. El actor inglés Jared Harris da vida a Carrigan Burke, un clarividente con su propio “reality show” que llega a limpiar la casa de los Bowen.

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Poltergeist no se siente como una copia de la original, pero a pesar de explorar nuevos territorios para la franquicia, algunos de los aspectos que presenta ya han sido representados dentro de un género sobresaturado. Además, los primeros dos actos de la película dependen demasiado del “jump scare” y la música inquietante para desarrollar la atmósfera de suspenso antes de un intenso tercer acto con más logros que fracasos.

Incluso, Kenan y el guionista David Lindsay-Abaire arreglan uno de los momentos menos genuinos de la original, en la que la familia Freeling permanece en la casa luego de los eventos que casi cobran sus vidas. Los que hayan visto la película del 1982 sabrán qué pasa después y podrán apreciar la nueva dirección que toma esta versión luego del clímax.

Aparte de este cambio y otros cambios pequeños, la película sigue siendo un remake que nunca logra presentar una razón que justifique su existencia. Si los planes son llevar a la franquicia en una dirección original con las secuelas, está por verse.

Reseña: POLTERGEIST
3.0Nota Final
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