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Dirigida por Jay Roach, y escrita por Charles Randolph (“The Big Short”), “Bombshell” tiene una introducción fuerte que establece la película poco antes del debate de las primarias presidenciales republicanos en agosto de 2015. Megyn Kelly, increíblemente interpretada por Charlize Theron, lo moderó con otros dos presentadores (masculinos) de Fox News, pero fue ella quien atrajo la atención nacional debido a su interrogatorio sobre Donald J. Trump y su trato hacia las mujeres. “Una vez le dijiste a un concursante en ‘Celebrity Apprentice’ que sería una imagen bonita verla de rodillas”, dijo Kelly. “¿Le parece eso el temperamento de un hombre que deberíamos elegir como presidente?”. Más adelante, Trump acusó a Kelly de tener una “actitud agresiva” indicando “Podías ver que [Kelly] tenía sangre saliendo de los ojos, sangre saliendo de… otras partes”. Lo interesante del sexismo es que no discrimina, es un prejuicio que atraviesa la historia, la cultura y la afiliación política; y Bombshell no lo pudo haber explicado mejor.

Los dominos comienzan a caer con la despedida de Gretchen Carlson (Nicole Kidman) de la cadena nacional. Es aquí cuando la reportera veterana decide tomar acción legal en contra de la persona quien no solo permitió un ambiente laboral tóxico, pero en realidad se encargó de crearlo desde un principio, Roger Ailes (John Lithgow). Ailes, fue el presidente y CEO de Fox News quien llevó la cadena al estrellato y al tope de los ‘ratings’ televisivos, no sólo con debates y reportajes controversiales, pero con las faldas cortas y los tacones altos que los presentaban. La historia, después de todo, trata sobre las empleadas que, con ambición tenaz, y disposición a lo que fuera para estar ante el ojo público, trabajaban para una fuerza política conservadora que institucionalizó el acoso a las mujeres. Entonces, ¿cómo es que como audiencia, podemos sentir empatía por las mujeres quienes dentro de ámbitos políticos/sociales tienen un ideal conservador, restrictivo y en ocasiones discriminatorio? A partir de un punto de vista cinematográfico, la contestación es: a través del elenco.

No se puede hablar del personaje de Megyn Kelly sin antes mencionar el increíble trabajo en maquillaje realizado por Kazu Hiro, quien ha mostrado su memorable talento en transformaciones como el Gary Oldman como Winston Churchill en Darkest Hour y los innumerables asesinos en la serie Mindhunter. Sin embargo, es el talento innato de Theron que le permite diluirse en el personaje. Desde la profunda voz que emana autoridad, hasta los pasos que desprenden seguridad, Charlize Theron es indudablemente Megyn Kelly. Por otra parte Nicole Kidman, quien interpreta a Gretchen Carlson, la reportera que todo lo comenzó, deja más que desear de su personaje, pues su historia se sintió como una lateral, a pesar de ser por ella que todo comenzó.  Finalmente, Margot Robbie interpreta al personaje ficticio, Kayla Pospisil, una republicana devota a Fox News quien no se libera de las garras de Roger Ailes. Pospisil representa la inocencia y de la victimización femenina que las mujeres ambiciosas enfrentan todos los días ante el patriarcado empresarial y Robbie la interpreta con un rendimiento desgarrador.

“Aprende a llevarte bien con los chicos”, “Eres sexy pero eres demasiado trabajo”, “Puedo ayudarte a llevarte al éxito, pero antes necesitas mostrarme tu lealtad” son algunas de las frases escalofriantes que construyen la historia. Una historia pre movimiento #MeToo, que convenció una nación que el hostigamiento sexual, especialmente institucionalizado, es inaceptable. No obstante, como dice Ailes en una ocasión: “Nadie apaga la televisión cuando hay un conflicto, la apagan cuando no lo hay”.  Bombshell no intenta ser justa, ni equilibrada, tampoco pretende tomar prestada de otras historias más conmovedoras que ocurrieron en vida real, su punto de vista es incisivo y objetivo; y esto es una de las muchas fortalezas con la que cuenta la pelicula.