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Fue exactamente hace 25 años que supimos de él por primera vez. Era el año 1993 y la película se llamaba Cronos, una propuesta de bajo presupuesto de terror y ciencia ficción que nos introdujo a la mente visionaria del mexicano Guillermo del Toro, uno de los cineastas más celebrados en la actualidad. Casualmente, esta también fue su primera colaboración con el actor Ron Perlman. Fue en su segunda aventura juntos, la adaptación del cómic Hellboy, que la audiencia general supo del director, quien dos años más tarde recibiría su primera nominación al Oscar por su guión original para El Laberinto del Fauno. La cinta de fantasía se llevó tres estatuillas doradas, pero ninguna para Del Toro.

Doce años después, Del Toro regresa a este abrumador torbellino de atención, medios y preguntas con The Shape of Water, la que para muchos es la favorita para ganar los premios de La Academia a la Mejor Película y al Mejor Director. La película sigue a Elisa, una mujer muda y empleada de limpieza de una facilidad gubernamental de alta seguridad. Elisa lleva una vida de silencio y aislamiento hasta que conoce a una criatura, mitad pez y mitad hombre, que cambia su vida para siempre. Por primera vez, Elisa tiene a alguien en su vida incapaz que juzgarla por sus limitaciones físicas.

Elisa, interpretada por la veterana Sally Hawkins -a quien Del Toro nos describe como un milagro de persona- decide hacer algo cuando la criatura corre peligro de ser exterminada por los mismos que la capturaron, pero que no han logrado descifrarla. Para convencer a su compañero de cuarto -un artista homosexual llamado Giles- de ayudarla en su peligrosa misión de extracción, la mujer, sin enunciar palabra, le dice: “Si no hacemos nada, somos nada”. Sus palabras, más que poder de convencimiento, adquieren relevancia en el momento en que Hollywood lidera los movimientos #MeToo y Time’s Up, los cuales han inspirado a cientos de mujeres valientes a denunciar a sus agresores y arrojar luz a la desigualdad entre hombres y mujeres en este y otros ámbitos.

Así lo señaló la actriz Natalie Portman momentos antes de hacerle entrega a Del Toro del Globo de Oro al Mejor Director el pasado 7 de enero.

“Creo que lo que estamos celebrando este año es la posibilidad de que la gente diga lo que quiera en el momento en que lo consideren necesario”, nos dijo el director durante una entrevista exclusiva por motivo de la película en los cines de Puerto Rico. “Nada es más importante que eso. Ahora es el momento de hablar y decir lo que se piensa, en todos sentidos. Eso es lo más importante y lo más vital”, añadió el cineasta de Guadalajara, México.

Justo antes de leer la lista de nominados en la categoría de dirección, Portman señaló la ausencia de mujeres directoras, posiblemente en referencia a Patty Jenkins y Greta Gerwig, las dos mujeres que estuvieron a cargo de dos de las películas más celebradas del año pasado. Aunque se argumentó que el comentario pudo haberle restado importancia o moméntum al recipiente, Del Toro lo ve de otra manera.

“Yo lo celebré y me pareció absolutamente genial que lo hiciera”, aseguró.

De ganar la estatuilla dorada al Mejor Director este próximo domingo, 4 de marzo, Del Toro haría historia como la cuarta ocasión en los pasados cinco años que el premio va a un director Mexicano. En el 2014, el premio fue otorgado a Alfonso Cuarón, director de Gravity. Los dos años siguientes fueron de Alejandro G. Iñárritu por Birdman or (The Unexpected Virtue of Ignorance) y The Revenant.

“Si sucede, estaré profundamente conmovido”, expresó del Toro cuando le acordamos que era el favorito para ganar la estatuilla dorada. Ya una vez estuve ahí con El Laberinto del Fauno que ganó tres premios pero no ganó Película Extranjera. Creo que lo natural, lo maduro y lo adulto es ir con las ganas de estar ahí, sin atar los resultados a la experiencia. Ojalá y suceda, pero ya veremos”, concluyó.

The Shape of Water se exhibe actualmente en las algunas salas de Caribbean Cinemas y Fine Arts.