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300 fue la película que catapultó la carrera del cineasta Zack Snyder, hasta ese momento conocido por su violento y digno remake de Dawn of  the Dead, que hasta el momento se mantiene como uno de los filmes de zombies más memorables. Su segundo largometraje, 300, fue la primera muestra del estilo que adoptaría el director en sus siguientes proyectos. Violencia excesiva, CGI, diálogo memorable y mucha sangre fueron los principales atractivos de una película que en su momento se sentía refrescante dentro de todo su exceso. Entonces, ¿cómo trabajas una secuela sin parecer que copias el estilo establecido de un director y logras que se sienta como parte de la primera?

El director Noam Murro sabía que se encontraba frente a un gran reto cuando aceptó dirigir la secuela, 300: Rise of an Empire. Traer a la franquicia un estilo propio era necesario para no caer en lo repetitivo. Desafortunadamente, Murro no logra safarce del estilo de Snyder, y tampoco trae algo nuevo. Sin embargo, no todo es sinónimo de malas noticias en esta secuela. La acción y efectos especiales siguen siendo muy efectivos y junto al elenco, liderado por la actriz y modelo francesa Eva Green, logran elevar la película a niveles aceptables.

Basada en Xerxes, la novela gráfica de Frank Miller, Rise of an Empire abre con la historia de origen de Xerxes, persa que se convierte en dios con ayuda de Artemisia, almirante de su flota naval y mano derecha. Tras invadir Grecia con su coloso ejército, es deber del general Themistokles (Sullivan Stapleton) defender a su adorada Atenas de la invasión persa. Tras intentos fallidos de unir a Grecia para combatir a los persas, Themistokles decide formar su propio ejército y enfrentar las arriesgadas pero efectivas estrategias de la despiadada Artemisia.

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Rise of an Empire funciona tanto como precuela como secuela. La primera mitad se desarrolla antes de lo eventos de 300, con “flashbacks” del Rey Leónidas y los 300 espartanos. La segunda mitad, por su parte, progresa tras la caída de los 300 a manos del Rey Xerxes, interpretado nuevamente por el brasileño Rodrigo Santoro. La conexión entre ambas película se trabaja de manera ingeniosa y evita que la película sea una simple imitación de la original. Aunque Murro no aporta nada nuevo a la secuela, en enlace entre ambas sirve como pretexto para mantener el estilo que hizo de la original el “cult classic’ que es ahora mismo.

Eva Green es dueña y señora de 300: Rise of an Empire; verdadera villana y protagonista de un filme basado en la historia de Xerxes, aún cuando su presencia en la misma es limitada. Artemisia es despiadada, sexy y está fuera de control. Xerxes podrá ser el Rey, pero Artemisia es el cerebro detrás de toda operación, y en la tarea es convencernos sobre esto Green es ada menos que sublime. Podría catalogarse como caricaturesca, pero su sobreactuación cae como anillo al dedo en una película que parece no tener limitaciones. Además, ¿cómo no disfrutar de la presencia de una mujer tan hermosa?

La exageración de Artemisia combina perfectamente con una película que originalmente adquirió su fama por ser excesiva en todos los aspectos, desde la acción hasta las frases contagiosas que todavía se repiten. Green nos regala una de esas actuaciones que elevan el trabajo de todos a su alrededor, incluyendo el de Sullivan Stapleton, cuyo Themistokles nunca logra estar a al altura del Rey Leónidas de Gerard Butler. La misión de Leónidas era suicida y nos hizo simpatizar con él desde un principio. El problema de Rise of an Empire es que tiene una villana más interesante que el propio héroe de guerra.

En cines desde el jueves, 6 de marzo, 300: Rise of an Empire es una decente adición a la franquicia.