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Si se toman en consideración los últimos tres o cuatro años de la carrera de Adam Sandler, las expectativas para Blended estarían por el piso. Tal vez fue eso mismo lo que ayudó a que esta película no fuera una completa pérdida de tiempo, aún cuando está muy lejos de ser perfecta.

Tras una primera cita desastrosa, Jim y Lauren siguen con sus vidas esperando nunca más tener que verse las caras, hasta que un malentendido los reúne en un lujoso hotel en África con sus respectivos hijos, viéndose obligados a compartir habitación y el resto de las actividades ya programadas por la persona que originalmente planificó el viaje para él y su familia. Las actividades, por supuesto, fueron planificadas para una familia, obligando a los padres solteros a pasar tiempo juntos. Conveniente, ¿no?

Aunque bastante sencilla y poco original, se me hace muy difícil criticar la premisa de Blended por ahí, y es que resulta sorprendente que algo que hizo Adam Sandler en los últimos años se asemeje tanto a una película bastante bien confeccionada. De hecho, siento la necesidad de pasar por alto su sencillez, chistes que no funcionan y un quinteto de niños actores con menos carisma que Wilson de la película Cast Away, y mencionar que la película funciona como esas películas que uno ve un domingo con la familia.

Para continuar con las buenas noticias, la química entre Adam Sandler no ha cambiado. El problema es que su tiempo juntos es limitado con el fin de hacer espacio para los niños y actores secundario, porque después de todo se trata de una película que reflexiona sobre la familia.

Y si de actores secundarios se trata, Blended cuenta con un trío que se encarga de robar cada escena en que aparecen. Kevin Nealon, Jessica Lowe y Terry Crews pudieron haber cargado la película fácilmente. Sin embargo, aquí su función es rescatar la película con comentarios fuera de lugar y números musicales cortos que funcionan de maravilla.

En cines desde este jueves, 22 de mayo, la tercera colaboración entre Sandler y Barrymore desde The Wedding Singer no solo tiene momentos genuinamente graciosos – gracias en gran parte al hilarante Terry Crews como el animador del hotel – sino que es la primera película de Sandler en años que intenta darle un desarrollo a sus personajes y no se recuesta de chistes racistas y emplazamiento publicitario. Esto último, sin embargo, está tan presente como en las otras producciones del estudio Happy Madison.