El subgénero del documental falso de terror o found footage necesita una transformación urgente. Devil’s Due es la más reciente adición a este subgénero saturado y moribundo. Aun cuando su bajo costo de producción le asegura a casi todas las películas de este tipo una exitosa estadía en las salas de cine, ¿por cuánto tiempo más podrán las casas productoras lucrarse de este método de hacer cine barato pero exitoso?

A principios de este año, el spin-off Paranormal Activity: The Marked Ones recaudó en un solo día casi el doble de su presupuesto de producción, que según reportes fue de $5 millones. Mientras se sigan produciendo proyectos de tan baja calidad dentro de un género que atrae al público nicho del buen terror, el resultado no será diferente.

Para infligir otra herida en el subgénero que lucía prometedor, la pasada semana estrenó Devil’s Due, cuya premisa es un reciclaje de clásicos del género como Rosemary’s Baby y The Omen.

Lo que en una mesa redonda llamaron un giro en la tradición de los found footage, se dio luz verde a un proyecto que debió haber permanecido engavetado por el resto de sus días.

Protagonizada por Allison Miller y Zach Gilford, Devil’s Due inicia con Zach y Samantha McCall la noche antes de su boda, cuando el novio le anuncia a su futura esposa que de ahora en adelante grabará todos los sucesos importantes de su vida de casados para luego mostrárselo a sus hijos. Lo que la pareja de recién casados no sabía era que tras una última noche en Santo Domingo durante su luna de miel, Allison habría quedado embarazada de lo que más tarde se nos revela es (el acostumbrado tema recurrente) el anticristo o el hijo del diablo.

Lo que se nos presenta es un festival de clichés, producción barata y los fastidiosos jump scaresque tanto se sobre utilizan en las películas de horror modernas, al punto de solo causar risas entre el público. Además, el par de personajes protagonistas fueron concebidos con el peor sentido común en la historia del cine.

Resulta problemático tomar en serio a dos personas que siguen a un completo extraño hacia el lugar más oscuro y tenebroso de Santo Domingo con la excusa de llevarlos a un “lugar especial” en la última noche de su luna de miel. Como probablemente ya te habías imaginado, ese lugar especial termina siendo el origen de sus problemas. Rápidamente, Allison comienza a actuar de manera extraña, abriendo paso para escenas de violencia sobrenatural, los “clásicos” episodios de noctambulismo y pura estupidez humana durante una hora y media que parece nunca llegar a su fin. Cuando finalmente llega, tienes más preguntas que cuándo te sentaste. ¿Lo más frustrante de todo? Ninguna de ellas tiene respuesta dentro del filme.

Si en algo se diferencia este título aburrido y poco original a otras propuestas mucho más atractivas y recientes como ChronicleCloverfield y End of Watch, es que éstas supieron darle un giro interesante al subgénero y sus guionistas se encargaron de desarrollar personajes verosímiles. En Cloverfield existe una relación genuina entre los protagonistas mientras un monstruo de origen desconocido se pasea por los rascacielos de Nueva York. En Chronicle, llegamos a sentir empatía por un personaje complejo y real, debido en parte a la magnífica labor del actor Dane Dehaan y el refrescante guión de Max Landis.

Por su parte, Devil’s Due se recuesta de lo que hemos visto anteriormente una y otra vez, aburre hasta el cansancio y trata a su público como a sus protagonistas, como una camada de imbéciles. Devil’s Due nunca logra saciar nuestros antojos de un buen filme de terror, pero si algo positivo trae consigo, es que cierra este mes horripilante de enero para los cinéfilos.