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Por segunda ocasión este año, el séptimo arte nos coloca junto al protagonista en el medio de un intrincado laberinto en búsqueda de respuestas a un conflicto. A diferencia de la ocasión anterior, esta vez se trata de un laberinto muy cooperador y digno de explorar que brinda información cuando hace falta y hasta te guía hacia la salida en el momento indicado. Sin embargo, no se trata del fin del mundo ni de un plan para salvar la humanidad, sino del estupendo trabajo de un director y una escritora que han confeccionado la película más retorcida del año en Gone Girl, del director David Fincher, basada en la novela de Gillian Flynn.

Protagonizada por Ben Affleck y Rosamund Pike, la película empieza durante la mañana del quinto aniversario de Amy Elliott y Nick Dunne, día en que Amy desaparece en circunstancias misteriosas. Una escena del crimen alterada y un esposo que no expresa preocupación ante los medios y la comunidad hacen de Nick Dunne el sospechoso principal en este relato perverso en el que constantemente se nos reta a cambiar de bando. Nick no sabe comportarse frente a las cámaras, alimentando las sospechas de una comunidad consternada con la desaparición de Amy, quien dejó atrás una serie de pistas para su esposo como parte de un ritual de aniversario.

Ben Affleck nos brinda la actuación de su carrera como Nick, un esposo muy lejos de ser perfecto y ante la perspectiva de todos- hasta la de nosotros -un hombre capaz de hacerle daño a su esposa. No es que exista evidencia que lo pueda incriminar, es que Nick es un tipo que expulsa malas vibras donde quiera que se encuentra. Como si esto no fuera suficiente, Fincher acompaña su actitud de Neoyorquino pedante con una fantasmagórica narración del diario de Amy, que poco a poco revela detalles escalofriantes sobre un matrimonio en evidente deterioro. Sin embargo, quien realmente resalta aquí es la británica Rosamund Pike como Amy, una escritora Neoyorquina que se va deshaciendo paulatinamente de un sinnúmero de capas, revelándose conforme transcurre la intensa búsqueda. Una vez Amy queda expuesta, la película nos hace cuestionar la veracidad de su relato y nuestro respaldo hacia quien aparentaba ser la víctima.

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En la historia de matrimonios disfuncionales en el cine, Nick y Amy se llevan el galardón principal, haciendo ver a Jack y Wendy Torrance como una pareja con posibilidades de reconciliación. Como cualquier otro matrimonio, Nick y Amy se ocultan cosas, deben enfrentar una crisis económica y poco a poco se pierden el uno al otro. Es así como Fincher y Flynn nos invitan a reflexionar sobre los aspectos más problemáticos del matrimonio y los factores que aportan a su común y lento deterioro. Sin embargo, no siempre fue así para Nick y Amy. La narrativa viaja hacia atrás en el tiempo para hacernos testigo de los momentos más memorables de la pareja. Desde que se conocen durante una fiesta en la que el ingenio de Nick no es competencia para la belleza de Amy, hasta el momento romántico en que le propone matrimonio frente a un grupo de periodistas.

Avanza unos años más y factores como la crisis económica y el cáncer de la madre de Nick los han obligado a abandonar Nueva York por North Carthage, Missouri, el pueblo pequeño donde Nick se crió con su hermana gemela Margo (Carrie Coon), la voz de la razón para Nick. “Me hubiese gustado que me preguntara antes de decidir.”, expresa Amy en su diario al enterarse de la decisión de Nick de regresar al pueblo donde creció. El diario nos provee la única ventana a la perspectiva de Amy, quien percibe a su marido como un hombre violento, “capaz de matarme”. Al menos eso nos quiere hacer pensar Fincher durante la primera parte de la película, proveyendo pistas a medias y formando conclusiones erróneas como lo harían los medios noticiosos, hasta que llegamos a la conclusión de que el director y la guionista nos han estado brindando información inexacta con todo el propósito de guiarnos en la dirección contraria.

Exhibiéndose desde hoy, 9 de octubre, Gone Girl no para de sorprender con giros inesperados, un elenco que desde Affleck hasta Tyler Perry nos obsequian sus mejores actuaciones y una banda sonora que complementa perfectamente la atmósfera misteriosa que reina durante sus dos horas y media de duración.