Junto al calor del verano llegan las películas cuya meta principal es establecer récords de ventas alrededor del mundo. El año pasado el primer lugar fue para The Avengers, cinta que recaudó $207 millones de dólares en sus primeros tres días en cartelera. La primera candidata a ese puesto este año lo es la tercera entrega de Iron Man y la primera película en la segunda fase del universo cinematográfico de Marvel, que se verá completado en el 2015 con la secuela de The Avengers.

A cargo en esta ocasión del director y guionista Shane Black, el genio y millonario “Tony Stark” regresa a la pantalla grande para enfrentarse a un temible terrorista que se hace llamar “El Mandarín” (Ben Kingsley) y los recuerdos abrumadores de lo que vivió en Nueva York durante los eventos de The Avengers, los cuales amenazan con lastimar su relación amorosa con “Pepper Potts”. Con esto en mente, es seguro proponer que Iron Man 3 funciona más como una secuela de The Avengers que como la tercera parte de la serie.

El diálogo y humor característico del guionista de Lethal Weapon y Kiss Kiss Bang Bang están presentes desde el primer minuto de la película y se logra mantener el balance entre humor y acción, propio de la serie. Aunque es la más cómica de las tres, Black no permite que el humor exceda la acción, creando momentos jocosos en medio de escenas de acción que te transportan a películas como Lethal Weapon. Después de todo, este es uno de los grandes talentos de Shane Black; talento que le ha conseguido un gran número de admiradores que lo consideran uno de los guionistas más atrayentes de Hollywood.

Iron Man 3 explora más a Tony Stark que al hombre de hierro, algo así como el año pasado The Dark Knight Rises se concentró en un estudio del personaje de Bruce Wayne y dedicó menos tiempo al superhéroe. En esta ocasión, en lugar de presentar al egocéntrico y mujeriego al que estamos acostumbrados, Shane Black presenta un “Tony Stark” mucho más vulnerable, quien aún no logra superar los acontecimientos abrumadores de The Avengers. Aún así, la cinta no es tan oscura como los avances intentaron venderla al público.

Este enfoque, que limita el tiempo del hombre de hierro en escena, podría resultar en fanáticos decepcionados, especialmente los más jóvenes, quienes de seguro pagarán el precio de admisión para ver en acción a uno de los superhéroes más queridos. No obstante, muchos -como yo- , encontrarán este acercamiento muy ingenioso y agradable.

Otra de las sorpresas más agradables y refrescantes de la película es un gran giro de la trama a mitad de película, que fácilmente pudo haber arruinado el resto del filme. Afortunadamente, la genialidad con la que se ejecuta el guión y el excelente trabajo del elenco logran que esta decisión arriesgada funcione. Downey Jr., quien trabajó anteriormente con Shane Black en Kiss Kiss Bang Bang, demuestra una vez más que nació para el rol. Decir que es su mejor actuación como el superhéroe es casi subestimar su actuación, nada menos que magistral.

Aunque la tercera parte de esta trilogía funciona en muchos aspectos, Iron Man 3 falla a la hora de justificar las acciones del villano, cuyo plan nunca es claro. Las habilidades que poseen el villano y sus secuaces, punto importantísimo en la trama, nunca son explicadas. La herramienta simplemente existe, y lo único que sabemos es que no siempre funciona. Claro, al tratarse de una película de acción y comedia, uno acostumbra a dejar pasar fallos pequeños en el guión, siempre y cuando la película cumpla con su propósito; entretener. En esto, Iron Man 3 excede todas las expectativas y es un perfecto comienzo a un verano que promete ser uno de los más entretenidos en años.