Estrellas

Por Orlando Maldonado

Debo confesar que la primera vez que vi el trailer de John Wick solté una carcajada y la descarté inmediatamente. Para mi no era posible que una película que trabajara tan enorme cliché fuera a ser más que otro revés en la carrera de Keanu Reeves. Sorpresivamente, lo que parecía ser una simple película de venganza al estilo de Steven Seagal, Jean-Claude Van Damme y Liam Neeson resultó ser una muy buena película de acción con mucho más que decir.

John Wick fue un respetado asesino a sueldo hasta que conoció a la mujer que se convirtió en su esposa y logró alejarlo de ese mundo. Cinco años después, el cáncer se la arrebató y lo dejó solo, hasta que a su puerta llega un perrito; el último regalo de parte de su esposa, que tampoco dura mucho tiempo. Tras un altercado con el hijo del gángster ruso que solía ser su jefe, John Wick pierde el último recuerdo de su esposa y lo único que lo mantenía alejado de su antigua vida. Con nada que perder, quien una vez fue el hombre más peligroso de la ciudad de Nueva York sale en busca de los hombres que lo despojaron de lo más cercano que tenía a una familia.

Existe una gran confusión sobre la trama de esta película o mi lectura es una completamente desacertada, pero para mi, John Wick no es la historia de un hombre inconsolable que sale en busca de venganza. Tampoco es la historia de un hombre en busca de la muerte, por más atractivo que eso suene para los amantes del sentimentalismo. Para mi, John Wick es la historia de un hombre que en medio de la aflicción encuentra una puerta que lo llevará directo -sin obstáculos muy difíciles de sobrepasar- a su antigua vida de asesino a sueldo.

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Desde los primeros minutos de la película, es evidente que John era el mejor en lo que hacía. Apodado Baba Yaga (Cuco o Boogeyman en ruso), John Wick es símbolo de miedo y respeto entre los integrantes de un mundo clandestino. ¿Por qué retirarte cuando eres el mejor? John es el Walter White de un mundo que resulta ser uno de los aspectos más interesantes de la película.

El guionista Derek Kolstad ha creado una comunidad muy detallada con sus propias reglas. El hotel Continental es el punto de encuentro de todos estos matones y se rige con una sola regla: Es ilegal hacer negocios (o sea, matar) dentro de las instalaciones. En este mundo John Wick es más que una leyenda; es un diós. Todos conocen su nombre, lo respetan y hasta le temen. Lo que John Wick quiere, John Wick lo consigue. Tal vez este mundo no sea un detalle completamente original, pero es mucho más de lo que ofrecen las películas de acción hoy en día, y son estos pequeños detalles lo que hacen de John Wick algo más que una película de acción desenfrenada y poco desarrollo.

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Wick es un hombre enfocado en su objetivo. Se me hace muy difícil aceptar que un hombre en busca de venganza podría mantener su enfoque durante toda su misión, no importa quién sea. Y si algo está claro, es que Keanu Reeves no es el actor con mayor alcance en Hollywood. De hecho, me atrevo a decir que el tronco de un árbol puede expresar más emociones que él. Aquí, sin embargo, es utilizado perfectamente para enunciar líneas excesivamente cursi y verse “badass” mientras acumula “head shots”. De aquí nace mi teoría del hombre que ve la muerte de su esposa como el momento perfecto para regresar a su otra vida y estar de luto de la única manera que sabe hacerlo.

La película reconoce que su audiencia vino en busca de una sola cosa: acción y más acción. ¿Quién mejor para esto que las personas que coordinaron las escenas de acción de The Matrix? La acción en John Wick es tal vez su mayor atractivo, y es que los directores evitan caer en una de las prácticas más comunes del cine de acción: los cortes súbitos o adelantados para simular más movimiento del que en realidad hay. Una escena en un club nocturno sobresale como una de las más entretenidas e ingeniosamente coreografiadas.

En cines desde el jueves, 23 de octubre, John Wick de ninguna manera renueva el género de acción, pero si es una decente adición a un género abarrotado de títulos que inspiran muy poco.