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Las películas basadas en videojuegos siempre han sido un chiste. Desde el británico Paul W.S. Anderson (Mortal Kombat, Resident Evil), hasta el alemán Uwe Boll (Alone in the Dark, House of the Dead), la industria del cine ha intentado llevar los títulos más destacados de las diferentes consolas a la pantalla grande, pero muy pocas – si alguna – han resultado en un producto digno de admirar.

Need for Speed es el más reciente intento de adaptar un juego a la pantalla grande y nos llega en manos del director Scott Waugh, quien se dio a conocer en el 2012 por su cinta de guerra Act of Valor, película que resaltó por su decisión de utilizar soldados reales en lugar de actores. El reconocido coordinador de acrobacias o “stunts” luce en el papel como la elección perfecta para este tipo de película, donde la acción siempre es prioridad, con la trama y actuaciones pasando a segundo plano. El problema de Need for Speed es que no logra distinguirse en su aspecto más importante y su razón de ser; las carreras de autos.

Protagonizada por Aaron Paul de Breaking Bad, Need for Speed cuenta una historia muy fácil de seguir. Tobey Marshall (Paul) es un mecánico y piloto de carreras destacado que, tras ser incriminado injustamente, termina cumpliendo dos años de prisión. Tras quedar libre, Marshall decide participar en la DeLeon, la carrera clandestina con la que todo corredor sueña y a la vez probar su inocencia. Para lograrlo, Tobey contará con la ayuda de su temerario grupo de amigos y Julia Maddon, una mujer inglesa que fue enviada para velar por el auto que Tobey toma prestado para entrar a la carrera.

Las comparaciones con otras películas similares son inevitables, y más cuando una fórmula similar ha resultado exitosa en una y no en la otra. Need for Speed está llena de clichés, pero la franquicia de The Fast and the Furious también lo está. Entonces, ¿por qué no funcionan en Need for Speed?

Por el momento, le echaré la culpa al elenco y guionistas pues la química entre personajes simplemente no está presente. El elenco diverso de Fast & Furious es uno de sus puntos más fuertes. Need for Speed trata de imitarlo y confecciona un grupo bastante diverso que incluye al rubio de ojos claros, el latino, el amigo payaso y el interés amoroso exótico. El problema es que todos funcionan como estereotipos singulares y no como un círculo de amigos, mucho menos familia.

NEED FOR SPEED

Las carreras de autos y persecuciones deben ser el principal atractivo en este tipo de película, y si algo positivo se puede singularizar en esta adaptación, es la poca o ninguna utilización de efectos especiales computarizados durante las escenas de acción. Desafortunadamente, estas escenas carecen de la adrenalina necesaria para transportarnos a la acción. En lugar de esto, el director decide inundar cada una de ellas con diálogo vergonzoso y música dramática que se convierten en el actor principal.

¡La música! No había visto una película con música tan fuera de lugar en mucho tiempo. En escenas de acción en que uno espera una pieza fuerte, tal vez alguna canción de rock pesado, es cuando nos deleitan con violines melodramáticos que te sacan de la película.

Del elenco sobresale Michael Keaton en el rol de Monarch, el misterioso creador de la carrera DeLeon y “vlogger” entusiasta. De todos los actores, Keaton parece ser el único divirtiéndose con su papel, haciéndolo el más memorable de todos. Aaron Paul, por su parte, hace lo más que puede con el pobre material que tiene para trabajar. El resto del elenco, compuesto por el rapero Kid Cudi, el “comic relief” oficial; la británica Imogen Poots, Dakota Johnson y Rami Malek, son todos víctimas de un guionista que nunca le dio importancia a sus personajes. Es una lástima por Malek, cuyo trabajo en películas como The Master y Short Term 12 fue muy prometedor.

Sin entrar en la falta de lógica y las consecuencias reales que vienen con las decisiones peligrosas que nos presenta la película, considerando que se trata de un “popcorn movie” y no una película que te invite a pensar, Need for Speed falla en lo más fundamental de una película de acción.