Todos los grandes clásicos de ciencia ficción comparten una característica en particular, y es que todos trabajan algo nuevo y refrescante, nunca antes visto. Cintas como Star Wars, Alien y 2001: A Space Odyssey no tan solo presentaron algo nuevo, sino que aportaron enormemente al género cinematográfico, convirtiéndose algunos en títulos representativos del mismo.

El director estadounidense Joseph Kosinski demostró su habilidad de trabajar películas exclusivamente visuales con su primera película, Tron Legacy. Aunque cuenta con fallas en el guión, la secuela de Tron (1982) es, sin duda alguna, uno de los grandes logros visuales de los últimos años.

Su segundo largometraje, titulado Oblivion, presenta un planeta Tierra completamente destruido por la propia humanidad tras enfrentarse a una raza extraterrestre. Debido al uso de armas de destrucción masiva, la Tierra quedó inhabitable, por lo que gran parte de la humanidad emigró a una estación espacial llamada Tet.

Jack y Victoria, personificados por Tom Cruise y Andrea Riseborough, son un equipo encargado de extraer recursos vitales de la Tierra y la reparación de “drones”. A dos semanas de terminar su misión y regresar a casa, el hallazgo de una mujer que lo conecta con sus nubladas memorias de una vida pasada los obliga a Jack a buscar respuestas a la verdadera razón de su estadía en la Tierra.

La cinta cuenta con los visuales espectaculares que caracterizaron su cinta anterior, sin embargo, la historia toma prestado – para no sonar cruel – de muchos otros filmes de ciencia ficción. El guión de Kosinski está basado en una novela gráfica que él mismo escribió en el 2005 pero nunca publicó, por lo que sería poco acertado decir que la película “roba” ideas ya presentadas por otras películas del género.

Sin entrar en detalles, uno de los giros más importantes de la película fue trabajado tan reciente como hace cuatro años, resultando en una experiencia decepcionante para el que conoce esos otros filmes a los que Oblivion da la impresión de rendir homenaje. Para quien no está familiarizado con ellos, Oblivion será uno de las mejores experiencias en el cine este año, presentando visuales impresionantes complementados por un estilo de música similar al que utilizó en Legacy y resultó exitoso.

Las actuaciones, por otra parte, son uno de los puntos más altos al que logra elevarse la película. Tom Cruise, cuyas habilidades de cargar una película deben ser indudables, brinda una de sus mejores actuaciones en años, comparable con su trabajo en Minority Report, unos de los más aclamados filmes de ciencia ficción de la pasada década. El resto del elenco, el cual incluye a la ganadora del Oscar, Melissa Leo, logra destacarse sin quedar bajo la sombra del protagonista.

Oblivion triunfa en cada aspecto técnico, incluyendo la música original de la banda francesa M83, cuyo sonido electrónico encaja perfecto con la atmósfera en que se desarrolla la cinta. Aún en los momentos en que la música te saca de la película, es casi imposible dejar de admirarla. Es esto, las actuaciones y los visuales, lo que hacen de Oblivion una de las experiencias cinematográficas más satisfactorias de los primeros cuatro meses del año.

Mientras que es seguro declarar que Oblivion es casi un reciclaje de otras historias de ciencia ficción, sería injusto restarle crédito dónde lo merece; en el aspecto técnico, el cual está diseñado para dejar al espectador sin aliento.