Iré al grano. 3 Days to Kill es increíblemente frustrante. No solo porque se trate de una historia del cineasta francés Luc Besson, quien nos obsequió joyas como Leon: The Professional y The Fifth Element, sino porque desperdicia de manera imperdonable unas cuantas ideas prometedoras. Sin embargo, no todo es decepción en esta película, que en momentos que parece encaminada a su muerte, sorprende con momentos genuinamente entretenidos.

Kevin Costner personifica a Ethan Renner, un agente del Servicio Secreto que tras descubrir que sufre de una enfermedad terminal, decide renunciar a su trabajo e intenta recuperar tiempo perdido con su familia. Su situación se complica cuando una misteriosa agente del Servicio Secreto le ofrece una droga experimental que podría curarlo a cambio de una última misión.

Si esa trama suena absurda, trillada y risible, es porque lo es. La buena noticia es que el guión sufre de alzheimer y se olvida de este aspecto de la historia para acomodar la relación de Renner con su familia, una joven de 15 años interpretada por Hailee Steinfeld – quien sufre de tan poco alcance en esta película que te hace cuestionar aquella nominación al Oscar por True Grit – y su esposa, personificada por Connie Nielsen. Renner no tiene idea de cómo lidiar con los problemas de su hija adolescente, y es aquí donde reside el poco brillo de 3 Days to Kill. Ethan es forzado a hacer malabares con su familia y su trabajo, y es en estas escenas que con un humor ingenioso dan un poco de vida a una película que sufre de trastorno bipolar.

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La bipolaridad del filme se puede atribuir al hecho de que dos personas con ideas completamente diferentes decidieron escribir un solo guión. De entretenidas escenas de acción que se ven interrumpidas por crisis familiares, hasta momentos melodramáticos que causan más risa que cualquier otro sentimiento, 3 Days to Kill siempre anda buscando el tono que mejor encaje pero nunca logra definirse. Y si resulta frustrante, es porque si la fuéramos a diseccionar, podríamos encontrar una buena película escondida entre tanta idea desperdiciada. Los momentos en que una crisis familiar interrumpe una escena de acción funcionan mejor que cualquier otro aspecto de la película. Además, la idea de un despiadado agente del Servicio Secreto que solicita consejos sobre crianza a uno de los mafiosos que interroga en medio de una misión es tan insólito como refrescante. Lamentablemente, el filme no sabe cómo mantener ese tono a lo largo de casi dos horas.

Como si fuera poco lo que tiene en su contra, el guión de Besson no logra desarrollar algún otro personaje aparte de Renner, lo más cercano a un arco en esta película. Su compañera de trabajo Ivi, personificada por estadounidense Amber Heard, es la razón por lo que existe el término “caricaturesco” para describir un personaje. Ivi nunca llega a ser más que el cigarrillo que siempre tiene en su mano y su arsenal de pelucas.

En cines desde el jueves 20 de febrero, 3 Days to Kill no es una completa pérdida de tiempo si lo que buscas es una película de acción con situaciones cómicas y rastros de lo que pudo seguramente fue una estupenda idea inicial que se perdió en revisiones.