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Pete Davidson es un adulto que se rehúsa a madurar en la película más emotiva del director Judd Apatow hasta la fecha.

Temprano en su filmografía, Judd Apatow (Funny People) descubrió una fórmula que le ha rendido más frutos que fracasos. Más evidente en películas como “The 40 Year Old Virgin”, “Knocked Up” y “Trainwreck”, el director estadounidense suele gravitar hacia comediantes en ascenso (Steve Carell, Seth Rogen y Amy Schumer) a la hora de seleccionar al protagonista de la historia. “The King of Staten Island”, su más reciente propuesta dentro del género de la comedia, se adhiere a esta fórmula, pero finalmente añade un elemento que usualmente está ausente en sus películas: sentimiento. Con una duración de 137 minutos, la película se toma el tiempo no solo para hacer reír, sino también para exprimir una emotiva y profunda actuación del comediante de Saturday Night Live.

Davidson, quien co-escribió el libreto junto a Apatow, interpreta a una versión de sí mismo llamado Scott, nombre real de su padre, a quien la película rinde homenaje. Scott, al igual que Pete en la vida real, perdió a su padre cuando era un niño. Ambos eran bomberos  de Staten Island, donde se desarrolla la historia de la película. Ambos viven con sus madres pasados sus 20 años y pasan la mayor parte del día bajo los efectos de la marihuana. Este mismo año, Davidson interpretó un personaje similar en el drama “Big Time Adolescence” de Hulu. Pero en “The King of Staten Island, que estrena en plataforma digitales el 12 de junio, hay mucha más profundidad en su personaje. 

Scott, a diferencia de Pete, no completó la escuela superior ni está remotamente cerca de ser una estrella. Su único sueño es algún día poder establecer el primer híbrido entre restaurante y salón de tatuajes. El problema, además de ser una pésima idea, es que Scott tampoco es un buen tatuador. Scott es un hombre con defectos, unos más graves que otros, y aceptarlo es precisamente la idea en el núcleo de “The King of Staten Island”. Está bien tener defectos, tratan decir Apatow y Davidson, siempre y cuando seas lo suficientemente maduro para reconocerlos.

Scott vive su vida rodeado de hombres defectuosos, siendo el recuerdo de su padre, quien falleció como un héroe, su idea de lo que implica ser un hombre. Sus amigos más cercanos coquetean con una vida de criminalidad y su principal amenaza es el nuevo interés amoroso de su madre (Marisa Tomei), un bombero llamado Ray interpretado por el comediante Bill Burr (The Mandalorian) que vive en la estación y recién se divorció. Burr carga con la mitad de peso de la película en una de las mejores actuaciones de su carrera. Le sigue de cerca el legendario Steve Buscemi, quien aparece en la segunda mitad de la película para añadir perspectiva y brindar un mejor entendimiento de una figura paterna, que, aunque invisible en la historia, mantiene una fuerte presencia a lo largo de la película.

La relación entre Scott y Ray se desarrolla en etapas y eventualmente posibilita que la película se transforme en un ingenioso filme de madurez y la importancia de reconocer que no existe un manual oficial para ello. Pero aún más resonante es la idea de que nuestros héroes, muchas veces nuestros familiares más cercanos, son o fueron igual de imperfectos que nosotros, y que la clave está en poder reconocerlo a la hora de decidir qué tipo de persona vamos a ser en la sociedad. Davidson, a sus 26 años, personifica este conjunto de ideas con la aspereza y humor seco que promete su presencia en cualquier propuesta. Después de todo, es su propia historia la que está contando.

La ganadora del Oscar, Marisa Tomei (Spider-Man: Homecoming) resalta como una madre lista para rehacer su vida 17 años después de dedicarse por completo a sus hijos. Su trabajo aquí, aunque limitado, refleja con honestidad las frustraciones de miles de madres solteras. Bel Powley (White Boy Rick), por su parte, sorprende como el interés amoroso/mejor amiga a quien Scott suele recurrir cuando se encuentra en aprietos. Ambas mujeres deben tomar decisiones similares en relación a los hombres en sus vidas, pero Apatow no sugiere que sus acciones son algún tipo de lección para el protagonista, sino la decisión necesaria en su propia evolución y desarrollo como personaje.

“The King of Staten Island” no es solamente un estudio de personaje. La nueva comedia de Judd Apatow es una historia de madurez y un reconocimiento a las figuras imperfectas que de alguna manera u otra nos ayudaron a formarnos. 

“The King of Staten Island” llega a plataformas digitales de Video on Demand este viernes, 12 de junio.