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Por Orlando Maldonado (@omaldonado2)

¿Quién dijo que para hacer una buena comedia romántica era necesario reinventar el género? Déjame levantar la mano, pues en muchas ocasiones me he puesto el disfraz de escéptico y he predicado hasta la saciedad sobre la necesidad de refrescar, dar un giro inesperado y hasta renovar por completo el saturado y poco sorpresivo género que alguna vez produjo joyas como When Harry Met Sally y Manhattan. Claro está, la comedia romántica no es uno de esos géneros moribundos como ese del horror, que en los últimos años ha tenido que recurrir a “gimmicks” como el “found footage” que han servido de parche temporero.

La comedia romántica, por su parte, ha sorprendido ocasionalmente con filmes como la aclamada Silver Linings Playbook (2012) y un joya apreciada por pocos llamada Knocked Up (2007). What If, antes titulada The F Word (mil veces mejor título), no busca renovar la comedia romántica, sino hacernos disfrutar de un camino que ya hemos recorrido en innumerables ocasiones.

Aquí entran el director Michael Dowse, realizador de la comedia Goon, una de las sorpresas más agradables del 2011 y el guionista Elan Mastai, cuyo repertorio está compuesto de un listado de fracasos que me llevan a pensar que el crédito debería pertenecer a TJ Dawe, escritor de la obra teatral en que está basada la película. Sin embargo, mientras escribo esta corta reseña he decidido liberarme temporeramente de todos los prejuicios que dos décadas de cine han hecho aflorar en mi.

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Aún consciente de que me estaban llevando por caminos que podía reconocer fácilmente, este dúo de cineastas – junto a un grupo de actores que con su química y encanto elevarían la película más insoportable de todas – logró convencerme de que veía algo más que un compilado de los clichés más comunes del género, y es que entre la todas esas cosas banales que solo suceden en el cine, Dowse y Mastai exploran un mal con el que casi todos nos podemos identificar: el “friendzone”.

Daniel Radcliffe personifica a Wallace, un ex-estudiante de medicina que recién había roto con su novia cuando conoce a Chantry (Zoe Kazan), una animadora que mantiene una relación amorosa de muchos años. La química entre ambos es innegable, hasta para ellos, pero por razones obvias deciden no llevarla más allá de una bonita y fuerte amistad que los hará preguntarse si es posible enamorarte de tu mejor amigo. ¡Por supuesto que sí!, dicen Dowse y Mastai, pero eso ya lo sabíamos.

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Radcliffe y Kazan son dos naturales y resulta refrescante ver a la estrella de Harry Potter haciendo que le permita divertirse y zafarse un poco más del legendario personaje. Kazan, radiante y tan encantadora como siempre, encarna a la razón perfecta para no abandonar el “friendzone”. Chantry es hermosa, inteligente y coqueta aunque no quiera serlo. Mastai se dio la tarea de recrear a la mujer por la que muchos nos someteríamos a la tortura del “friendzone” y me atrevo a decir que lo logró. En lugar de odiar a Wallace por someterse a semejante tortura, resulta fácil entenderlo y hasta mantener la esperanza de que al final puedan estar juntos.

Como si el encanto de estos dos personajes no fuese suficiente, el guión introduce dos personajes que se roban cada escena. Un excelente Adam Driver personifica a Allan, mejor amigo de Wallace y la encarnación de todo lo que este último no es. Mackenzie Davis, por su parte, da vida a Nicole, interés amoroso de Allan, y juntos son la voz de la razón aún cuando su comportamiento rayaría en lo inmoral para muchos. Nos enamoramos de Wallace y Chantry, con la esperanza de que en algún momento se conviertan en Allan y Nicole.

El que conoce el género y lo predecible que puede ser, debe tener una buena idea de cómo será el desenlace de What If. Sin embargo, les prometo que el camino no es tan insufrible como parece.