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La nueva propuesta del director francés, François Ozon (Frantz), es una seductora y adorable historia de amor de verano con un toque de misterio.

En sus primeros minutos, “Summer of 85” hace algo que automáticamente genera intriga: nos dice que uno de nuestros dos protagonistas -dos adolescentes que se enredan en un romance queer de verano -termina en la morgue. La revelación temprana crea una atmósfera de misterio que permanece presente durante toda la película, sin importar los cambios de tono. También dificulta la inmersión de la audiencia en un romance que, de no ser por la química entre sus protagonistas, habría sido difícil de comprar.

En el verano de 1985 en Francia -cuando el VIH aún no era preocupación para la comunidad LGBTT- el seductor David Gorman (Benjamin Voisin) llega al rescate de Alexis (Felix Lefebvre) en el momento perfecto. El velero que tomó prestado se acaba de volcar en el mar y David se acerca en su bote llamado Calypso para salvarlo. Es amor a primera vista, o al menos lo es para Alexis, quien temprano en la película anuncia que de ahora en adelante prefiere ser llamado Alex en una señal de rebeldía más que madurez. En ese momento, el joven adolescente está siendo cuestionado por una trabajadora social en relación a la muerte de David. Aunque la audiencia no conoce los detalles o las circunstancias de su muerte, esta breve escena revela que Alexis podría enfrentar cargos, y de ser hallado culpable, hasta prisión. ¿Pero qué hizo Alexis para ser una persona de interés en la muerte de David?

No pasa mucho tiempo en la amistad entre estos dos jóvenes antes de que la audiencia pueda descifrar que un corazón roto está en el futuro cercano de Alexis, y que una traición pudo haber sido el móvil para lo impensable. David, de supuestamente 18 años y quien no pierde tiempo en invitar a su nueva conquista a su casa, es lo que llaman un espíritu libre. “No soy propiedad tuya”, le recuerda David cuando Alexis reacciona con celos a un encuentro entre el Donjuán y un nuevo interés superficial. Alexis se siente echado hacia un lado, y no es difícil unir las piezas para llegar al momento esperado antes que nuestros protagonistas.

Aquí es donde la cinta de Ozon, quien en el 2016 estrenó la sublime “Frantz”, sorprende a la audiencia con detalles que había omitido a propósito. Se siente como una trampa tendida desde el comienzo, pero el tono ligero y encantador romance en el núcleo de esta historia de madurez y autodescubrimiento justifican el “engaño”. Pero más que una mentira, la revelación podría describirse mejor como un señuelo cuyo entero propósito es negarnos la oportunidad de tomar el lado de Alexis, con quien habría sido mucho más fácil simpatizar de no haber conocido el final. De esta manera, Ozon invita a analizar y entender ambas partes, sin permitir que el comportamiento de David contamine de alguna forma nuestra postura sobre el desenlace que ya conocemos.

Alexis está obsesionado con David, y el desenlace negativo se puede prever a mil pies de distancia. En este caso, nos llega exactamente un minuto dentro de la película. Pero aún cuando el misterio -o el interés por resolverlo- está presente a lo largo de la historia, es una historia de amor genuina, encantadora y sexy lo que le interesa presentar a Ozon mientras llegamos al momento en que se supone lleguen respuestas.

Arriesgando sonar como un cliché, Ozon expone las razones detrás de una revelación temprana. El punto no es el destino, sino el camino tomado para llegar. En este caso, el camino se puede simplificar a la  primera decepción amorosa de un joven adolescente, una premisa que si suena familiar, es porque se ha explorado en el cine en años recientes. Aunque la novela en que está basada, “Dance on my Grave”, se publicó en el 1982, resulta imposible notar sus similitudes con “Call Me By Your Name”, otro romance queer que se desarrolla en pleno verano y que cautivó audiencias hace apenas tres años. Aunque respetable en sus propios términos, “Summer of 85” está a años luz de distancia de la obra maestra de Luca Guadagnino. 

“Summer of 85” forma parte del Festival Internacional de Cine de Toronto.

TIFF Review: Summer of 85
3.5Overall Score
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