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Vivir en la sombra de un familiar es un común causante de resentimiento y depresión. Peor aún es cuando estás consciente de que nunca saldrás de ahí. Con esto tienen que lidiar dos de los personajes principales del estupendo drama Foxcatcher, que se presentó por primera vez en Norteamérica durante el Festival Internacional de Cine de Toronto.

Mark Schultz, interpretado brillantemente por Channing Tatum, es un luchador y campeón olímpico que nunca ha podido superar a su hermano mayor, el también campeón olímpico Dave Schultz (Mark Ruffalo). Mark ve la oportunidad de alcanzar la gloria cuando recibe una oferta por parte de John du Pont, un multimillonario con deseos de entrenarlo a él y a su hermano para el campeonato del mundo y la olimpiadas del 1988. Mark, que tiene que ofrecer charlas en escuelas porque el dinero no le alcanza, acepta la oferta de du Pont. De primera instancia se puede ver que du Pont es un hombre que vive fuera de la realidad; un mero aficionado al deporte que juega a ser entrenador por pura satisfacción personal y para salir de la sombra de su madre. Es evidente que este hombre no está emocionalmente estable y eso nos pone alerta.

El director Bennett Miller (Moneyball) trabaja con mucho más que dos hombres que quieren alcanzar la victoria. El efecto psicológico de esto y el sentimiento de inferioridad los hace dos personas sumamente volátiles. La tensión en cada escena es palpable, y estamos conscientes de la inminente tragedia que se avecina. Es como una cuenta regresiva que, aunque no está visible, sabemos que está ahí. Conozcas o no la historia, es imposible deshacerse de ese sentimiento de catástrofe inminente que trae consigo cada escena. Nada mayor sucede entre los personajes antes del tercer acto. Miller evita romper esa tensión y en lugar la lleva en ascenso hasta los minutos finales.

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El trabajo de Miller es una de las razones por la que Foxcatcher es una de las mejores películas del año, pero no la principal. Sería un sobreentendido declarar que el trío de actores principales nunca había hecho mejor trabajo que este. Tatum ha evolucionado impresionantemente en los pasados años, demostrando que tiene el alcance de algunos de los mejores actores de Hollywood. Desde el drama hasta la comedia, Tatum es uno de los actores más interesantes trabajando hoy día. Aquí, Tatum abandona el lenguaje oral y se expresa con su cuerpo; con sus músculos y expresiones faciales. Mark tensa constantemente su quijada y mueve sus hombros cuando cuando siente algún tipo de sentimiento que se le hace imposible expresar de otra manera. Sus frustraciones, complejos y celos nunca se discuten entre los personajes. El guión de E. Max Frye y Dan Futterman nunca los provee, pero sus expresiones corporales lo dicen todo. Ruffalo complementa a Tatum con una sutil pero efectiva interpretación de Dave Schultz, una especie de puente y mediador entre Mark y John. Dave, a diferencia de su hermano, puede ver que John no es una persona estable y sabe cómo complacerlo.

Carell, por su parte, se transforma en otra persona sin la necesidad de mucho sacrificio físico. Su nariz prostética y dientes falsos no lo hacen John du Pont. Es la manera en que ajusta el nivel de su voz, la incomodidad con la que contagia al hablar y el completo entendimiento del personaje lo que hace de esta personificación una muy memorable que indudablemente estará sonando como favorito para el Óscar.

Foxcatcher no es la historia del “underdog” que trabaja fuerte y eventualmente consigue la victoria. Es evidente desde el principio que la atmósfera sombría de la película solo irá en incremento hasta el final, pero aún así, Miller y su increíble elenco logran un filme que cala muy dentro y se queda contigo por mucho tiempo.