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Hay mucho que admirar sobre Wonder Woman, la más reciente propuesta del Universo Extendido de DC Cómics, pero también hay mucho que mejorar. El filme de origen sobre la reina de las amazonas viene con toda la intención de salvar un universo fílmico maltrecho por los malos hábitos de sus previos directores y guionistas. Patty Jenkins, directora del drama Monster, toma las riendas del DCEU con un filme que se aferra a los componentes más básicos de un filme competente, creando un producto que sigue la fórmula pre-existente del cine de superhéroes, en específico el relato de origen, y lo eleva con la honesta y finalmente precisa representación de uno de sus personajes más celebrados. Bajo ningunas circunstancias Wonder Woman es una mala película, pero tampoco es el vehículo digno de uno de los pilares de esta marca.

A pesar de formar parte del DCEU, cuyas tres anteriores propuestas se desarrollan en la actualidad, Wonder Woman traslada a la audiencia a la Primera Guerra Mundial. En la isla escondida de Themyscira, Diana crece entre amazonas, mujeres guerreras lideradas por la reina Hippolyta. Su hermana y líder del ejército, Antíope, insiste en entrenar a la pequeña Diana, y prepararla para el inminente regreso de Ares, dios de la guerra; él es la razón de su exilio en la isla protegida del resto de la humanidad. Diana es una guerrera natural, y en varias secuencias genuinamente encantadoras, el filme plasma exitosamente la idea de que esta pequeña escurridiza está destinada para algo grandioso. Y así es, evidente desde el momento en que, ya una mujer adulta, vence a su tía y entrenadora; la más celebrada guerrera entre las amazonas.

Más allá de la capa que esconde a Themyscira se desata la guerra para acabar con todas las guerras, en la que Steve Trevor (Chris Pine) participa como piloto y espía estadounidense. En huída de los alemanes, Trevor estrella su avión en las playas de la exótica localidad y es rescatado por Diana, quien ha completado su entrenamiento enajenada de su verdadero propósito. Decidida en convertirse una heroína, Diana acompaña a Trevor en su regreso a la guerra. En sus intenciones se esconde a medias la inocencia y compasión de Diana, quien representa todo lo que Superman debió haber sido en Man of Steel. Diana Prince es pureza, valentía, pero sobre todo, Wonder Woman es amor. Dentro de sus clichés y secuencias de acción con efectos inexplicablemente anticuados, la película cuenta una sólida historia de madurez, sin la necesidad de despojar a la heroína de las cualidades que le han conseguido un ejército de seguidores desde sus orígenes en el universo de DC.

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