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En marzo del 2018, la leyenda del baloncesto, Kobe Bryant, añadió un premio Oscar a su colección de trofeos al ganar en la categoría de Mejor Corto Animado, convirtiéndose así en el primer atleta en ser galardonado en los 90 años de historia de estos premios.

“Dear Basketball”, traducido al español como “Querido Baloncesto”, es un corto de cuatro minutos de duración que narra su amor y pasión por el baloncesto. El corto es una adaptación audiovisual de la carta de despedida -con el mismo nombre- que escribió la estrella de los Lakers de Los Ángeles en el año 2015 para anunciar su retiro de la NBA. La carta es narrada por el propio Bryant a través del cortometraje.

E corto fue dirigido y animado por Glen Keane, un veterano animador de Disney Animation Studios. Este también fue el primer Oscar de su larga y destacada carrera, la cual incluye créditos como “Tarzan”, “Pocahontas” y “Beauty and the Beast”. John Williams, legendario compositor de Hollywood, estuvo a cargo de la música.

En su discurso de aceptación tras ganar el Oscar, Bryant agradeció a su esposa e hijas con un mensaje en italiano que se traduce a “las amo con todo mi corazón”. “Ustedes son mi inspiración”, añadió el deportista en inglés. Su dominio del italiano se desprende de los años de su niñez y adolescencia que el deportista pasó en Italia, donde su padre, Joe Bryant, jugó para varios equipos de baloncesto. 

Tras su trágico fallecimiento el pasado 26 de enero junto a su hija de 13 años, Gianna Maria Bryant, re-visitamos este emotivo tributo al deporte en el que dejó su marca como uno de los mejores de todos los tiempos.

“Querido baloncesto,

Desde el momento en el que empecé a ponerme los calcetines de jugar de mi padre, disparando mi imaginación con tiros ganadores en el Great Western Forum, supe que una cosa era verdad: quedé enamorado de ti.

Un amor muy profundo al que le entregué todo, desde mi mente y mi cuerpo hasta el alma y el espíritu.

Siendo un niño de seis años, profundamente enamorado de ti, nunca vi el final del túnel, solo me veía a mí mismo corriendo para salir de uno.

Y corrí, corrí hacia arriba y abajo de cada cancha, después de cada balón perdido, por ti. Exigiste mi empuje, te di mi corazón, porque eso vino con mucho más.

Atravesé el sudor y el dolor, no porque el desafío me llamase, sino porque TÚ me llamaste. Hice todo por TI, porque eso es lo que tú haces cuando alguien te hace sentir tan vivo como tú me has hecho sentir.

Concediste a un pequeño niño de seis años su sueño Laker, y siempre te amaré por ello. Pero no puedo amarte de manera tan obsesiva por mucho más tiempo. Esta temporada es lo último que tengo que dar. Mi corazón puede atajar los golpes, mi mente puede lidiar con la dura rutina, pero mi cuerpo sabe que es tiempo de decir adiós.

Y eso está bien. Estoy listo para dejarte ir. Quiero que lo sepas para que ambos podamos saborear cada momento que dejamos juntos. Los buenos y los malos. Nos hemos dado todo lo que tenemos mutuamente.

Y los dos sabemos que no importa lo que haga después, siempre seré ese niño con los calcetines y cubos de basura en la esquina: “05 segundos en el reloj, balón en mis manos 5… 4… 3… 2… 1”

Siempre te amaré,

Kobe”.